Abre la cremallera un recuerdo desabotona el murmullo y busca en los ojos del espejo el erecto fervor de aquella delicia con su saliva seca de rodillas con los deseos y la infinita delicadeza de la carne su lamer encima de la perdida pureza extendiendo en el tiempo los dedos con su jadeo reactivo e interminable. Otra vez se instala la apertura al espacio con los dientes y el volver a vivir una llamativa muerte la cama desconocida las paredes observando la náusea la temperatura de los cuerpos
desaparecidos en el final sobre un colchón helado pensando en el paso de los años.. .

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