lunes, 20 de junio de 2022

El cielo

El chat le cambia el biombo a la elegida esfera frágil como una olla de deseos extraños para el cielo que la ama y la observa entre sus verduras, regalos y latas de porotos.

Las horas esperan escaparse de la cena pero saben que no van a ir a ningún lado, su voz ya de soledad en sus ojos de gozo expansivo acomodado por el iluminador que prepara otro banquete con dos sexos del menú, la exhibición de la cena moja los ojos que convence los sentidos en el plumaje arrojado a otros accesos, ninguna duda ninguna ternura ilumina las lenguas, solo otro formato erótico sacado de la mente y sus engaños bellos sus aspectos hermosos enfermos y el deforme fluir irreparable elegante desfilando en la majestuosa paz oscura como el triste caminar de su vida.

Crujientes los susurros atraviesan enloquecidos el extraviado goteo


, las obras de arte vierten miradas de asombro, los instantes sospechosos se fueron con sus flemas, solo sus dientes escondieron su interno estallido su pera en sus senos de cuellos sus rodillas de brazos su sudor de juguete mecánico.  

La luz mueve sus restos de comidas, algo vive en su quietud que la protege y el cielo que la ama y la cuida sabe que se va a ir volando y también sabe que otro hombre va a llegar a su vida y ella lo va a tirar a la basura, y que la espera las montañas y nadie sabe si cerrara los ojos y si se ira por las nubes. 

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