Fuera de mi atún, sentado en el cielo viajo con la helada indiferencia de otra brevedad de otro dulce, otra cara del hallazgo invisible deslizando el filo en su ternura, la plenitud del hielo y su agujero en la piel como una flor, su firme cremat triunfando en otro hilo de gozos puros como posando para otra foto y otro conquistar con los mismos restos de carne a las fotos,
me quedo como recién nacido, empujado a otro lugar como un muñeco de lana o un placer de vidas o el mas calmo anestesiado amar. Se mostraba el sabor en sus tres soplos en los ojos y lo que voló con todo el tiempo que no pudo llenar el salón para ver el anhelado afán.

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